Por qué esto pesa tanto como vender
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Casi todos los que abren un negocio saben vender, atender y surtir. Pocos aprendieron a llevar el dinero, y no es un detalle: según el INEGI, de cada 100 negocios que abren en México, unos 31 cierran antes de cumplir un año y unos 52 antes de cumplir dos (cálculo con los Censos Económicos de 1989 a 2019; los 52 ya incluyen a esos 31).
El INEGI no dice por qué cierran. Lo que sí se ve una y otra vez es esto: un negocio puede vender bien y quedarse sin dinero para pagar. De eso trata esta serie, Finanzas para el dueño: diez cursos cortos para entender el dinero de tu negocio sin estudiar contabilidad.
El negocio de ejemplo
En los diez cursos vas a seguir a la misma persona: Maribel, dueña de la Ferretería La Esquina. Tiene mostrador, una camioneta de reparto y tres empleados: Ulises atiende el mostrador, Brenda la caja y don Chema reparte en la camioneta. Renta el local, vende de contado al público y les fía a dos contratistas, el maestro Nacho y la arquitecta Salas. Su contadora es Olivia.
Los números de Maribel son los mismos en toda la serie, y cada curso agrega los suyos. Este primero casi no tiene cuentas: trae el hábito que hace posibles todas las demás, separar el dinero del negocio del de tu casa.
Un cajón, dos dueños
En muchos negocios chicos hay un solo cajón: de ahí sale el proveedor, la luz del local, la despensa, la colegiatura de los hijos y el gas de la casa. Parece práctico, pero tiene un costo escondido: ya no puedes saber si el negocio gana. Si el mes cerró justo, ¿fue porque se vendió poco o porque la casa se llevó más? Con un solo cajón, nadie lo sabe.
- Cada salida tapa a la otra: el proveedor llega a cobrar y el dinero ya se fue en la despensa; o la casa se aprieta porque se surtió fuerte. En la caja, las dos salidas se ven igual.
- «Hay dinero en la caja» no quiere decir «el negocio ganó». En la caja también está lo que todavía tienes que pagar: la mercancía que te dio a plazo el proveedor, los sueldos de la quincena que ya se trabajó. Los billetes dicen cuánto hay hoy, no cuánto ganó el negocio en el mes; eso se ve en el curso FD-1.
El corte de caja de cada día
Es el primer registro, y el más sencillo. Cada noche, tres cosas:
- Lo que entró: la venta de contado y cualquier otro cobro del día. Lo que te pagan con tarjeta o transferencia no llega a la caja, sino al banco: anótalo aparte.
- Lo que salió: cada pago que se hizo de la caja, con su nota o anotado.
- Lo que debe haber: el fondo con que abriste, más lo que entró, menos lo que salió. Si abriste con $500, entraron $6,000 y pagaste $400 de un flete, debe haber $6,100.
Si lo que cuentas no coincide, anota la diferencia ese mismo día: mañana ya nadie se acuerda. Y lo que tomes para tu casa, aunque sea poco, sale anotado con su nombre; si no, el corte no cuadra y no sabes por qué.
Fíjate un pago
Regla del dinero n.º 1 (de las 7 del curso FD-0): El dinero del negocio no es el de tu casa: fíjate un pago y respétalo. Una cantidad fija, en una fecha fija, que pasa del negocio a tu bolsillo. No «lo que haga falta», no «lo que sobre»: una cantidad y un día.
- En tus cuentas, es un gasto más del negocio, igual que la renta o la luz. Tu trabajo vale: si no lo cuentas, lo que crees que ganó el negocio no es real, porque una parte era lo que te tocaba por trabajar ahí.
- Cómo calcularlo: parte de lo que el negocio puede pagar, no de lo que la casa pide. Una vara para saber si es razonable: lo que tendrías que pagarle a alguien para que hiciera tu trabajo. Si todavía no sabes cuánto puede pagar el negocio, empieza con una cantidad prudente y ajústala cuando conozcas tus números (cursos FD-1 a FD-3).
- Respetarlo es no sacar de más porque hoy hay. Lo que tomes fuera de tu pago es un retiro, y se anota (lección 4).
Maribel se fijó un pago de $25,000 al mes. En sus cuentas va entre los gastos del mes de La Esquina, junto a la renta del local y los sueldos de sus tres empleados.
Dos cuentas, aunque sea el mismo banco
Para que el cajón deje de tener dos dueños (lección 2), usa dos cuentas: una del negocio y otra de tu casa. Pueden estar en el mismo banco; lo que importa es que no se mezclen.
- Toda la venta entra a la del negocio, también la de contado: lo que juntas en la caja se deposita ahí. Lo del negocio se paga de esa cuenta o de la caja. A la cuenta de tu casa solo pasa tu pago, en su fecha.
- Son para ver claro, no para esconder: las dos están a tu nombre (si tu negocio es una sociedad, la del negocio va a nombre de la sociedad). Lo que cambia es que en cada estado de cuenta ves qué hizo el negocio y qué gastó tu casa.
- Lo que tomas de más se anota como retiro, con fecha, cantidad y para qué. Y lo que tú le metes al negocio, también, con fecha, cantidad y de dónde salió (guarda el comprobante): si un mes pones de tu bolsa para pagar la renta del local, eso no es venta.
- Si son dos dueños (socios, hermanos, un matrimonio), las mismas reglas para los dos, y por escrito: cuánto se paga cada quien, cuándo, y qué pasa con lo que saca de más. Los préstamos entre tú y el negocio, en cualquier sentido, con tu contador.
Cuando la casa aprieta
Habrá meses en que la casa necesite más de lo que el negocio te paga: una enfermedad, una reparación urgente, un funeral. Sacar dinero del negocio en una emergencia no es el problema; el problema es sacarlo sin que quede rastro.
- Una emergencia es un retiro anotado y con plan para reponerlo: cuánto sacaste, cuándo, para qué y cómo lo vas a regresar (por ejemplo, en partes iguales en los meses que siguen). Así el negocio sabe cuánto le falta, y tú también. Cómo se registra, con tu contador, igual que los préstamos (lección 4).
- Si pasa cada mes, ya no es emergencia: o el pago que te fijaste no alcanza para tu casa, o el negocio no da para pagarlo. Las dos cosas se ven con tus números, en los cursos FD-1 a FD-3.
La tarjeta personal para surtir
Cuando la caja no alcanza para el pedido, es tentador pagarlo con tu tarjeta de crédito personal. Si no la liquidas completa en su fecha, es de las deudas más caras que hay, y además vuelve a mezclar los dos dineros: la mercancía es del negocio, la deuda queda a tu nombre, y los intereses que pagas no aparecen en las cuentas del negocio. Por eso surtir te sale más caro de lo que dicen tus números.
Si ya lo hiciste, anota esa compra como dinero que le metiste al negocio (lección 4), liquida la tarjeta completa en su fecha y pregúntale a tu contador cómo se registra. Cuánto cuesta un crédito y cómo compararlo se ve en el curso FD-7.
Las 7 reglas del dinero
Este es el resumen de la serie. Cada regla es un hábito, no una cuenta, y los demás cursos las citan por su número:
- 1. El dinero del negocio no es el de tu casa: fíjate un pago y respétalo.
- 2. Vender no es ganar: mira lo que queda, no lo que entra.
- 3. Ganar no es tener: lo que ganaste está en el papel; lo que tienes, en la caja.
- 4. No todo lo que cobras es tuyo: aparta cada semana lo de impuestos, lo del IMSS y los anticipos.
- 5. Lo que fías y lo que guardas de más es dinero tuyo detenido: ponle tope y ponle fecha.
- 6. Antes de pedir prestado, pregunta cuánto recibes, cuánto pagas en total y de dónde va a salir cada pago.
- 7. Lo que no se anota no se puede corregir: una hora al mes para tus números.
Cada regla tiene su curso. La 1 es la de este. La 2 se ve en FD-1; la 3 y la 4, en FD-2; la 5, en FD-5 y FD-6; la 6, en FD-7, y la 7, en FD-9.
Qué sigue
- FD-1 y FD-2: cuánto te queda de lo que vendes, y por qué lo que ganaste no es lo que tienes en la caja.
- FD-3 y FD-4: cuánto tienes que vender para no perder, y lo que de verdad cuesta un descuento.
- FD-5 a FD-7: dónde se atora el dinero (lo que fías, la mercancía de más y las deudas).
- FD-8 y FD-9: cuánto te deja lo que metiste en el negocio, y tus números en una hora al mes.
Tres preguntas para tu contador:
- ¿Cómo registro ante el SAT el pago que me fijé: como retiro, como sueldo o de otra forma?
- Si pongo dinero mío en el negocio (o le pago algo con mi tarjeta personal), o el negocio me presta a mí, ¿cómo lo anotamos?
- Ahora que separo las cuentas, ¿qué estados de cuenta y comprobantes te entrego cada mes?
Encuentra los 5 tropiezos del mes de Maribel
Maribel vende bien y trabaja mucho, pero este mes todavía no separa el dinero de La Esquina del de su casa. Lee cómo le fue y haz clic sobre cada tropiezo. Hay 5 tropiezos; no todo lo que hizo estuvo mal.
Primera semana. Cada noche, al cerrar, Maribel hace el corte de caja con Brenda: lo que entró, lo que salió y lo que debe haber. El lunes llega el aviso de la escuela de su hija y Maribel paga la colegiatura con lo que se vendió ese día en el mostrador.
Segunda semana. Olivia, su contadora, le pregunta: «¿cuánto te pagas al mes?». Maribel se ríe y le contesta que no tiene cantidad: «agarro de la caja lo que haga falta en la casa». El miércoles se cae su mamá y hay que llevarla a la clínica. Maribel saca dinero de la caja, lo anota en la libreta como retiro, con la fecha, la cantidad y para qué, y escribe debajo que lo repone en las dos quincenas que siguen.
Tercera semana. Fidel, el agente del proveedor, trae el pedido grande y en la caja no alcanza. Maribel lo paga con su tarjeta de crédito personal, y piensa abonarle solo el mínimo. El viernes, su hermano Jacinto le pide «algo prestado para arreglar el coche». Maribel se lo da de la caja y no lo apunta: «es mi hermano, ya me pagará». Esa noche el corte no le cuadra a Brenda.
Fin de mes. El último día, Maribel cuenta lo que hay en la caja y en el banco. Hay más que el mes pasado, y concluye que «este mes sí ganamos» y que ya puede comprar el refrigerador de la casa.